Cuando la soledad se vuelve espejo
Miro mi viejo reloj. Son las 2:44 de la madrugada. El mundo duerme desaparecido en su acostumbrado letargo nocturno, pero yo no. Yo estoy despierto, despierto de cuerpo y, tal vez y sin yo saberlo, empezando a despertar en el alma. No quiero meterme en la cama. No quiero cerrar los ojos otra vez y decir adiós a este día. …

